POR: DRA ALISKA FABREGAS
Las
grasas son necesarias para el organismo humano como fuente de energía, aportan
ácidos esenciales, permiten la absorción de las vitaminas liposolubles( A, D,
E, K). Las grasas son útiles para el crecimiento y desarrollo de los niños y de
su cerebro por el ácido araquidónico y doicosahexaenoico.
Las de origen animal presentes en las
mantecas, mantequillas, leche entera,
quesos y tocinos, contienen mayor cantidad de ácidos grasos saturados y
colesterol. Los de origen vegetal, los de palma, oliva, coco, soya, sésamo,
maní, girasol, aguacate y otras, presentan ácidos grasos esenciales( linoleico
y linolénico), ácidos grasos poliinsaturados y no colesterol. Existen en el
mercado productos con graso no visible como los embutidos, carnes enlatadas,
pastelería, galletas, chocolates dulces, helados donde los aceites mas
utilizados son los de palma y de coco.
Su disminución en la ingesta puede provocar
pérdida progresiva del peso corporal, disminución de la actividad física espontánea,
cambios metabólicos adicionales, alteración en la función reproductiva de la
mujer. Su exceso produce enfermedades ateroesclerótica, obesidad, hipertensión
arterial, enfermedades cardiovasculares y otras. Cuando le aplicamos
temperaturas mayores de 200 grados centígrados se producen compuestos de
carácter mutagénico que actúan a largo plazo.
El
aceite de oliva es uno de los más conocidos y populares en los platos de la
dieta mediterránea, donde su población se encuentra entre los que más salud
cardiovascular y cerebral presentan a nivel mundial. Posee un 80% de ácido
oleico y un 14% de ácidos grasos saturados, el primero es un ácido graso
monoinsaturado, que presenta un marcado efecto protector en las paredes de las
arterias de las placas de ateroma. También presenta fitoesteroles que
disminuyen la absorción de colesterol,
betacarotenos, vitamina E y magnesio. Solo es suficiente unos 10 gramos
diarios para cubrir nuestras necesidades mínimas, es más resistente a la
oxidación cuando lo calentamos, soportando 200grados centígrados de temperatura
sin descomponerse, por lo que podemos freír sin temer a la oxidación del
aceite.
Mundialmente
existe una amplia utilización de los aceites omega 3 y 6 en el tratamiento de
las hipertrigliceridemias e hipercolesterolemias por lo que les hablaremos
brevemente de ellos.
El
aceite omega 3 se encuentra en los pescados azules, algas nori, aceite de nuez,
soya y colza. Su deficiencia en la dieta puede producir crecimiento retardado
en niños, debilidad general, pérdida de la visión, descoordinación motora,
hipertrigliceridemia, inflamación de los tejidos, edemas, piel seca y
metabolismo lento. Cuidado con los que ingieren anticoagulantes pues este
aceite aumenta la duración de las hemorragias.
El
aceite omega 6 se encuentra en los aceites de
girasol, nuez, uva y aves. Su deficiencia produce eccemas, caída del
cabello, degeneración del hígado y riñones, trastornos del comportamiento,
sequedad en conductos auditivos, y glándulas salivales, infecciones frecuentes,
mala cicatrización, esterilidad masculina, problemas circulatorios, crecimiento
retardado y aumento en la sudoración y de la sed.